De la agricultura de supervivencia a la agricultura de precisión

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Muchos desafíos tuvo que vencer el ser humano para llegar al descubrimiento de la agricultura. Pero hace alrededor de 7000 años se descubrió que podíamos controlar el proceso de criar la tierra. Desde entonces, a muchos otros desafíos nos hemos enfrentado como especie. Sin embargo, de manera progresiva, los nuevos métodos agrícolas originaron un auge de la población humana que empequeñeció todas las demás expansiones anteriores y que continúa en la actualidad.

Los egipcios utilizaban animales de tiro para cultivar trigo y cebada

Siempre a merced del clima. Tal vez primero nos dimos cuenta de la importancia de desarrollar técnicas para el obtención del agua y para hacer la tierra fértil. Esas diferentes técnicas de riego y de abonado, permitieron que las maneras de cultivar se especializaran: norias en Murcia, Acequias en Valencia, Bancales en la alpujarra, zonas inundables para arroz, cultivos intensivos de huertas como las “chinanpas” en el Anáhuac, etc..

El uso del arado pesado facilitó la labor de la siembra, nuevos tipos de hoces, trillos y guadañas facilitaron la labor de cosecha, y junto con la introducción de molinos hidráulicos y posteriormente eólicos, se logró una importante productividad.

A la introducción del caballo como animal de tiro, se le sumó la invención de la collera, que permitió al caballo tirar mayores cargas, y el invento de la herradura, que le permitió ir mas lejos y distribuir el exceso de la producción. Esto aumentó la eficiencia del transporte por tierra, contribuyendo a la creación de la red de carreteras, aumentando las oportunidades comerciales de más poblaciones y favoreciendo el intercambio de la tecnología.

A comienzos del siglo XIV el clima se comenzó a enfriar de manera gradual, poniendo en evidencia las vulnerabilidades de la Edad media. Este progresivo cambio en el clima, junto con el crecimiento demográfico que el mundo feudal había vivido durante la Plena Edad Media, provocó que las tierras de cultivo fueran cada vez de menor calidad y de bajo rendimiento, lo que provocó una caída de la productividad y una creciente malnutrición. Seguíamos condicionados por el clima.

La solución pareció ser la introducción de nuevos cultivos

En la era de los descubrimientos, los nuevos cultivos introducidos diversificaron la agricultura europea y de todo el mundo. En América se introdujeron la caña de azúcar, el algodón y el café. Europa introdujo el maíz, el tomate, el pimiento, el tabaco, y más paulatinamente la papa.

La ruta comercial Manila-Acapulco se inició en 1568 (blanco) y la ruta comercial rival portuguesa del este (azul) desde 1479-1640

Con el surgimiento de la Revolución Industrial, apareció la máquina sembradora en 1701, la cual trajo la mecanización de los procesos. Los abonos químicos, los estudios edafológicos y de ingeniería agrícolas que aparecieron lograron grandes avances: se intensificaron los cultivos y aumentaron los rendimientos gracias a las mejoras técnicas y productivas, y a la introducción de nuevos cultivos. Sin embargo, con la introducción de estas nuevas especies llegaron nuevas plagas.

La patata proveniente de Perú, se introdujo a Irlanda en 1811 y se adaptó muy bien a su clima y la población la incorporó a su dieta, llegando a tener gran dependencia de este monocultivo. Esta gran dependencia, sumada a la falta de variabilidad genética, y la llegada de una plaga de escarabajos de la patata, desembocaron en el periodo conocido como “La gran hambruna irlandesa”, que mataría a un millón de personas reduciendo la población de Irlanda en un 25%.

La presión sobre el terreno más la llegada de otro insecto causaría la mayor crisis vitivinícola en Europa. La plaga de la Filoxera comenzó en 1863 y fue infectando de manera progresiva las cepas de toda Europa. Se tardaron 30 años en superar esta plaga. El control de plagas se convirtió un tema fundamental.

A día de hoy, la producción agrícola cubre inmensidad de necesidades y no sólo alimenticias de 7 mil millones de personas. El costo de esta productividad supone un gran consumo energético y depende enormemente de la cooperación entre la tecnología y las ciencias físicas y biológicas. La manipulación genética, la mejor gestión de nutrientes del suelo y la mejora en el control de las semillas han aumentado enormemente las cosechas por unidad de superficie, sin embargo estas semillas se han vuelto más sensibles a plagas y enfermedades.

A principios de siglo XX, con todos los avances, inventos y técnicas perfeccionados hasta entonces, un granjero podía alimentar de 2 a 5 personas. Hoy en día, con la tecnología los agroquímicos y las variedades actuales, un granjero puede alimentar a 130 personas.

Sin embargo, todas estas acciones humanas han transformado el medio ambiente natural de manera radical causando a su vez un impacto con amplísimas repercusiones negativas.

Quedan muchos desafíos por afrontar. Gran parte de la agricultura de muchos países del planeta precisan de una cantidad enorme de trabajo humano, agravado por la carencia de medios técnicos, debido a la falta de capital para invertir (nuevamente ley de rendimientos decrecientes).

La respuesta no parece ser una gran inversión, sino herramientas prácticas, de bajo coste que permitan una eficiente prevención de plagas y enfermedades.

La inspección ocular, imprescindible en la detección temprana de enfermedades y plagas, es costosa, ardua y poco precisa. Incluso, ya antes de que la planta presente síntomas visibles, la planta puede ya estar muy afectada o incluso haber contagiado, mortalmente, a los especímenes circundantes, como sucede actualmente con lo que se llama “el ébola del olivo”.

Con el uso de drones en la obtención de datos del espectro infrarrojo de las plantas logramos obtener información sobre el metabolismo y la salud de las plantas mucho antes de que se manifieste en el espectro de luz visible. Todo esto nos ayuda en el diagnostico y prevención de enfermedades, y en la aplicación precisa de medidas correctoras

 

 

En AF Paisajismo junto con Aeropic trabajamos en colaboración de la tecnología con la intención de cooperar con este desafío que se nos plantea como especie. Utilizamos vehículos aéreos no tripulados o drones, para la obtención de imágenes y datos procesables que conducen a una producción sostenible, con menores costes y mayores rendimientos, ayudando a los agricultores a monitorear y administrar sus cultivos por campo, durante toda la temporada.

Si quieres saber más sobre nuestro servicio de agricultura de precisión, envíanos un formulario de contacto o llámanos a nuestro teléfono de atención telefónica.

 

 

Bibliografía

Categorías: Paisajismo y tecnología
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